Citomegalovirus en Líquido Amniótico

Citomegalovirus

Recurrimos al DOCUMENTO DE CONSENSO  DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA : PATOLOGÍA DEL LÍQUIDO AMNIÓTICO.

Infecciones en el líquido amniótico.

El líquido amniótico, por el contrario, con un interés inicial limitado en este campo de estudio, es en la actualidad, desde la aparición de la técnica de PCR[1], un medio ideal para la identificación de fragmentos del genoma de una gran variedad de agentes infecciosos causantes de infecciones congénitas, constituyendo una muestra biológica fetal de primera línea para el diagnóstico de la mayor parte de las infecciones congénitas.

Algunas de las infecciones congénitas más frecuentes, diagnosticables mediante el estudio del LA son:

Citomegalovirus: El citomegalovirus es el agente más frecuentemente involucrado en los casos de infección congénita. De todas las posibles formas clínicas de presentación de la infección en la gestante, la primoinfección en la primera mitad de la gestación supone el mayor riesgo lesivo para el feto con un amplio y potencialmente grave daño fetal. Con frecuencia, el cuadro clínico materno pasa inadvertido o se presenta como un cuadro pseudogripal inespecífico; esto dificulta el diagnóstico retardando el estudio fetal. En los casos en que se sospeche la infección, el estudio serológico mediante determinación de las Ig G e Ig M y el cultivo o estudio mediante PCR 3 en sangre u orina permite el diagnóstico de la infección materna. El siguiente paso ha de ser determinar si existe infección fetal. Tanto si se han encontrado hallazgos ecográficos fetales sugestivos de la infección como en el caso de que aún no haya evidencia alguna de éstos, se debe proceder al estudio para determinar la posible infección fetal dado su potencial efecto lesivo a más o menos largo plazo. De las diferentes opciones diagnósticas, el estudio del LA obtenido por amniocentesis, tanto mediante cultivo como mediante la detección de fragmentos del genoma viral mediante PCR (10) han mostrado la mejor sensibilidad diagnóstica (81% para ambas técnicas en conjunto).

Desde la primoinfección materna pasará un periodo de seis a nueve semanas hasta que el virus esté presente en LA. Por tanto, si se procede al estudio con motivo de la sospecha de una infección materna, habrá que esperar este periodo de tiempo para poner en evidencia las partículas virales.

Estudios más recientes sugieren que para el diagnóstico de infección fetal por citomegalovirus la detección del genoma vírico en muestras de líquido amniótico es la prueba más sensible, con una especificidad del 100% siempre que se tengan en consideración dos puntos: que la edad gestacional esté por encima de las 21 semanas y que haya un intervalo de, al menos, siete semanas entre la infección materna y la prueba fetal.

Si el motivo del estudio es el hallazgo ecográfico de lesiones fetales sugestivas de la infección, el virus ya estará presente en LA y podrá ser inmediatamente detectado mediante la técnica de PCR.

Ya que los estudios maternos o en LA solo hacen que confirmar la existencia de infección, estudios complementarios en sangre fetal ayudarán a sospechar, junto con la ecografía, el grado de afectación fetal (la trombocitopenia normalmente sugiere la existencia de una afectación fetal grave) y las potenciales repercusiones neonatales.


[1] PCR. (Polimerasa Chain Reaction) o reacción en cadena de la polimerasa, es una técnica de biología molecular que permite detectar el ADN de un virus o una bacteria e identificarlo.